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Editorial

Bienvenidos a Puyahumana, el blog personal de Enrique Crespo.

Antes de nada, gracias por visitar mi blog, Puyahumana, donde os mostraré mi producción artística. A mí me gusta verlo como una revista de cómics, aunque también podrán encontrar en él ilustraciones, piezas narrativas, reseñas, artículos, recomendaciones, etc. Prácticamente lo mismo que encontramos en una revista en papel, más la plusvalía que puedan significar las aportaciones audiovisuales de las entradas. Quiero que sean conscientes de que todo lo que hay aquí lo he hecho para que ustedes lo vean, disfruten y comenten.

Puyahumana está construido desde mi completa libertad de artista. Esta libertad me hace independiente para decir las cosas que se me ocurran y como se me ocurran, sin limitaciones o cortapisas ajenas, sin jefes, sin editores…

La libertad de creación es plena. «El onanismo mental es muy sano» es su grito de batalla desde que vio la luz un 20 de abril de 2008. Un grito muy significativo, porque ensalzaba y resumía su verdadera naturaleza como blog: la carencia de utilidad o, dicho de otro modo, su completa inutilidad. El arte se puede permitir tales lujos, ya que no tiene ni dueños ni fronteras.

Desde hacía un buen tiempo me rondaba la cabeza resucitar a mi querido blog. Esta vez con una naturaleza y propósito diferentes: la edición de una revista que llegue a convertirse en mi sustento vital. Cuántas veces habremos escuchado eso de que si no quieres ver tu trabajo como un suplicio, haz lo posible para que tu trabajo sea hacer aquello con lo que más disfrutas.

Puyahumana fue desde el principio completamente gratuito. Eran otros tiempos, tenía un trabajo estable como diseñador gráfico y para mí suponía una válvula de escape creativa sin atender a las exigencias de terceros, entiéndanse estos últimos como los clientes que requerían de mis servicios.

Y así fue creciendo este idilio creativo hasta que finalmente un 25 de noviembre de 2015 cerrara el chiringuito con la publicación de la foto que corona este editorial. En la imagen se retrata a uno de mis clicks de Famobil del Séptimo de Caballería que encontré un día en un cajón de esos multipropósito en casa de mis padres.

El muñeco tiene la pierna rota y ha perdido la cabellera. Recuerdo que me fascinó la idea de que esto precisamente era lo que se habrían encontrado en Little Bighorn, tras la famosa batalla donde las huestes del general Custer fueron literalmente aniquiladas por la fuerza combinada de las tribus lakota, cheyennes y arapajó.

Al parecer, Custer se libró del corte de pelo gratuíto de los indios. El calor de aquel verano hizo que prescindiera de su dorada melena y para los indios perdió su interés como trofeo de guerra. Eso sí, le perforaron los oídos para que no oyera nada en la otra vida.

Y me gustó tanto este pensamiento que me vi obligado a publicarlo acompañado de la leyenda: «No olvides que eres irrepetible, basurilla». Frase dedicada como justo homenaje a mi juguete, ahora tullido, que tantas horas de diversión me proporcionara en mi más tierna infancia.

Contemplando ahora dicha última entrada de la etapa anterior, no puedo dejar de pensar que, en cierta manera, Puyahumana se despidió con el epitafio que mejor le calzaba. Todo extrañamente alegórico, además sin haberlo pretendido. Desgraciadamente, en esta sociedad que nos toca sufrir, lo inútil se equipara a basura cuando en realidad pudiera tratarse de Arte.

Finalmente ha llegado el momento de su resurrección. En estos días contemplo atónito la coyuntura de crisis. Emocionado puedo ver la generosidad y solidaridad del género humano. Ha llegado el momento de dar el callo. De aportar mi granito de arena. Ya habrá tiempo de hablar de suscripciones. Hoy no.

Por favor, pónganse cómodos en sus asientos, mantengan sus dispositivos bien encendidos, coman y beban lo que quieran. Puyahumana va a comenzar. Espero estar a la altura de los lectores. Muchas gracias por su atención.

Enrique Crespo Laínez.