En las sombras vive un gato que se alimenta de las purulencias de las almas heridas de los hombres. Este felino es beneficioso y ayuda a sanar las dolencias del espíritu afectado. La dieta de este extraño ser está formada principalmente por tumores de vanidad, coágulos de la envidia y pústulas del embrutecimiento. Cuando se alimenta produce un lento pero persistente dolor. El enfermo puede localizar así los pensamientos afectados y trata a toda costa, con tal de evitar los agudos mordiscos del animal, de resarcir sus errores de manera activa.

La costumbre a este dolor es nefasta pues produce falta de escrúpulos, principal causa de la necrosis espiritual. Llegados a este punto, y al no ser gusto de su apetito, el gato deja de comer y abandona al enfermo. Finalmente, este va perdiendo la condición humana hasta transformarse en un demonio de tierra.

Una persona normal suele tener media docena de estos animales comiendo de sus miserias. Los santos no necesitan de los servicios de estos gatos, aunque sí suelen disfrutar de su compañía para tomar té. No confundir el malestar anímico que producen las costumbres culinarias de este fabuloso animal con los dañinos y dolorosos ataques de el cuco de los errores ajenos, la sanguijuela de alegría o el susurrador de las sombras.

El Gato de la Culpa se publicó en la primera época de Puyahumana el 14 de mayo de 2009. Esta entrada guarda un secreto íntimo que pocas personas conocen y que nadie más conocerá jamás. Por decirlo de otro modo, este secreto me acompañará con todo su peso hasta el día que la parca me bese en los labios con su promesa de amor eterno…

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